Acuerdo UE-China: Un horizonte de niebla y humo

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Es realmente difícil de ver el horizonte envuelto en niebla y humo. Y los grandes medios de comunicación de hoy, así como el lenguaje usado por los políticos crean mucho humo. La Unión Europea (UE) anuncia como un gran triunfo el acuerdo bilateral de inversión de UE-China, una dura negociación que empezó en el 2013 y que ha sido ralentizada, en gran medida, por Pekín.

Ahora, justo en un momento crítico en la historia de la democracia, cuando existe una disputa por la presidencia de EE. UU como jamás ha existido, el acuerdo se cerró con prisas. Todos los grandes medios anuncian el acuerdo como un duro golpe contra la entrante presidencia del demócrata Joe Biden, sin embargo, crecientes sospechas de las oscuras relaciones de la familia Biden con el Partido Comunista Chino (PCCh) pone en duda si Biden realmente busca cerrar las relaciones con China o abrirlas incluso más.

Por otro lado, ¿que pasaría si finalmente se resuelven las denuncias de fraude electoral y Trump gana las elecciones? ¿Se crearía una alianza UE-China en contra de un Estados Unidos de Donald Trump? Curiosamente nadie habla de esto.

¿Que beneficio saca Europa?

El principal objetivo de UE es poder acceder al mercado chino eliminando restricciones o requisitos de empresas conjuntas. Actualmente China impone control y supervisión directa a empresas extranjeras para permanecer en China, y exige empleados leales al PCCh dentro de las empresas, y eso no se espera que cambie.

O sea, que busca que empresas europeas y chinas tengan iguales oportunidades en el mercado chino, que empresas chinas no dispongan de subsidios del gobierno de Xi Jinping y que la transferencia de tecnologías este regulada y tengan un marco legal.

Al menos así lo indica el papel, pero el régimen chino ha demostrado una y otra vez que tiene su propia agenda y no se desvía según la voluntad de otros.

¿Entonces las inversiones europeas están protegidas?

No, no lo están. Según indica la UE:

China y la UE asumen un compromiso claro en el CAI (Comprehensive Agreement on Investment por sus siglas en ingles) de intentar completar las negociaciones sobre protección de inversiones y solución de disputas dentro de los 2 años posteriores a la firma del CAI”.

¿Qué beneficios saca China?

Aquí es donde el humo empieza a ser espeso y la visibilidad más corta. En toda la documentación hecha pública por la UE no se menciona nada sobre cómo China se beneficia del acuerdo UE-China. La narrativa oficiosa es que China da un golpe en la mesa – diplomáticamente hablando – a EE. UU. Biden ha dicho que quiere ser más duro con China, algo no creíble para esta casa, y Trump sí que ha sido más duro, así que tanto en apariencia como en práctica China se ha ganado un punto, o así aparenta.

Pero sabemos que China tiene un creciente interés en invertir en algunas industrias de vital importancia en Europa, tales como la industria energética, microchips y otras industrias.

Uno de los sectores donde Pekín desea invertir, es el nuclear. El régimen desea invertir en plantas nucleares para que usen tecnología china, según indicó Reuters.

Un factor que claramente favorece a China es el incentivo a empresas europeas para volver a producir en el gigante asiático. Durante la pandemia, que se originó en China, muchas empresas evaluaron y buscaron países alternativos para sacar su fabricación del país.

¿Qué se quedó fuera del acuerdo?

Una de las mas claras omisiones ha sido el factor humano, no empresarial. El ya bien documentado de trabajo forzado de Uigures y otras etnias minoritarias es una espina ignorada, como si no existiese. Pekín se ha comprometido a hacer “continuados y sostenidos esfuerzos” para ratificar acuerdos en contra del trabajo forzado. Algo realmente ambiguo y sin peso legal.

Este acuerdo UE-China implica que la negociación comercial y la negociación de derechos humanos se discutan de manera separada para así no interferir el progreso de ambas, relegando el asunto de los derechos humanos a la irrelevancia.

Por lo tanto, mientras los grandes líderes europeos como Ángela Merkel y Emmanuel Macron han hablado en favor del acuerdo UE-China, muchos representantes europeos han criticado que no se haya impuesto una condición vinculante al acuerdo con respecto a los derechos humanos.

Reinhard Bütikofer, presidente de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con China ha dicho en un tweetes ridículo vender esto como un éxito”.

Franck Riester, el ministro de Comercio de Francia, dijo a Le Monde que China no ha cumplido “compromisos suficientes” sobre los tratados internacionales.

Dijo que la nación no ha ratificado la convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que prohíbe el trabajo forzoso, identificándolo como un factor decisivo.

No podemos facilitar la inversión en China si no nos comprometemos a abolir el trabajo forzoso“, dijo Riester, aludiendo al apoyo de otros países europeos como Bélgica, Luxemburgo, Alemania y los Países Bajos.

Los acuerdos comerciales también sirven como palanca para promover los problemas sociales, para luchar contra el trabajo forzoso, en particular de los uigures“.

Sin embargo, se espera que el acuerdo se firme igualmente.

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