La posición geográfica de Cuba —a 93 millas (150 kilómetros) al sur de Florida— ha convertido a la isla en una ubicación estratégicamente valiosa para la recolección de inteligencia de señales desde la Guerra Fría. Hoy, según múltiples fuentes del gobierno de Estados Unidos e investigaciones independientes, esa posición está siendo aprovechada por China.
De las antenas soviéticas a las operaciones chinas
Cuando la Unión Soviética se desintegró a principios de la década de 1990, dejó atrás una extensa red de instalaciones de inteligencia de señales (SIGINT, por sus siglas en inglés) en toda Cuba. La más prominente fue el Complejo de Inteligencia de Señales de Lourdes, cerca de La Habana, que fue la mayor estación de escucha de la URSS fuera de sus fronteras. En su apogeo, la instalación albergaba a unos 1.500 operativos y proporcionaba a la Unión Soviética aproximadamente el 75 por ciento de su inteligencia militar, según el testimonio ante el Congreso del investigador Ryan Berg, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en mayo de 2025. Lourdes fue cerrada formalmente como instalación de inteligencia en 2002.
La entrada de China en este ámbito comenzó en febrero de 1999, cuando el Ministro de Defensa chino, el general Chi Haotian, visitó La Habana y se reunió con el entonces Ministro de Defensa cubano, Raúl Castro. Según un artículo de El Nuevo Herald publicado en esa época, ambas partes firmaron un acuerdo que otorgaba a China acceso a varias antiguas estaciones de escucha soviéticas en la isla, incluida la instalación de Bejucal, ubicada a menos de 10 millas del antiguo sitio de Lourdes. Un informe filtrado de la Comisión Federal de Comunicaciones citado en ese momento también afirmaba que China había suministrado equipos de interferencia diseñados para bloquear las transmisiones de Radio Martí hacia la isla.
Cuatro sitios identificados
En 2023 y 2024, el CSIS publicó dos análisis de fuente abierta sobre la actividad de inteligencia china en Cuba utilizando imágenes satelitales disponibles comercialmente. La investigación identificó cuatro instalaciones específicas como sitios altamente probables de operaciones de inteligencia de señales chinas dirigidas a Estados Unidos.
Tres de los sitios se encuentran en el área metropolitana de La Habana: Bejucal, Wajay y Calabazar. Los tres son instalaciones heredadas de la era soviética. Un cuarto sitio, El Salao, está ubicado en el extremo oriental de la isla, cerca de Santiago de Cuba, y representa una instalación de construcción reciente —la única de las cuatro que no proviene de la infraestructura de la Guerra Fría.
En imágenes actualizadas publicadas en mayo de 2025, el CSIS reportó dos novedades significativas. En El Salao, la actividad de construcción parece haber cesado según imágenes capturadas en abril de 2025, y zonas previamente mantenidas muestran signos de abandono. En Bejucal, en cambio, el análisis encontró evidencia de mejoras activas: algunas antenas han sido retiradas para dar paso a un gran arreglo de antenas de disposición circular (CDAA, por sus siglas en inglés), y capturas satelitales muestran platos cambiando de posición, lo que los analistas interpretan como señal de operaciones activas.
Qué Pueden Hacer Estas Instalaciones
Los sistemas SIGINT utilizan arreglos de antenas para interceptar señales electrónicas. Una tecnología clave identificada en los sitios cubanos es el CDAA, capaz de recopilar señales desde múltiples direcciones simultáneamente sin necesidad de reposicionar físicamente el equipo. Debido a la proximidad de Cuba a Florida, el análisis del CSIS estima que estas instalaciones proporcionan cobertura potencial sobre aproximadamente 20 bases militares e instalaciones en la península de Florida. Entre las instalaciones más significativas dentro del rango teórico se encuentran la Estación Aérea Naval de Pensacola, la Base de la Fuerza Aérea Tyndall, la Base de la Fuerza Aérea MacDill, la Estación Aérea Naval de Cayo Hueso, la Base de Submarinos de King’s Bay, Cabo Cañaveral y el cuartel general del Comando Sur de Estados Unidos.
El Registro Diplomático
La relación de defensa entre China y Cuba se ha profundizado de manera incremental durante las últimas dos décadas. Buques de guerra chinos realizaron una escala inusual en La Habana en noviembre de 2015, con motivo del 50 aniversario de las relaciones China-Cuba. En abril de 2024, He Weidong, Vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, se reunió con militares cubanos y describió la relación entre ambos países como una “amistad inquebrantable”. Cuba se incorporó formalmente al bloque económico BRICS como miembro asociado el 1 de enero de 2025.
En junio de 2023, el Wall Street Journal informó que Cuba había acordado albergar instalaciones de espionaje chinas a cambio de apoyo financiero por valor de varios miles de millones de dólares. El Departamento de Defensa de Estados Unidos calificó inicialmente el informe de “inexacto”. Tres días después, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, reconoció la presencia de inteligencia china en Cuba, señalando que existía desde al menos 2019. Poco después surgieron informes adicionales indicando que China había estado buscando la construcción de una instalación conjunta de entrenamiento militar en la isla que podría albergar tropas chinas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China describió el informe original del Wall Street Journal como “completamente mendaz e infundado”.
La Infraestructura Digital de Cuba
Más allá de la inteligencia de señales, China también construyó la infraestructura de telecomunicaciones de Cuba. Los principales proveedores de Etecsa, el único proveedor de internet de la isla, son Huawei, TP-Link y ZTE, según el testimonio del CSIS. La organización sueca de seguridad digital Qurium ha reportado que Cuba utiliza el software de gestión de redes eSight de Huawei para filtrar búsquedas en internet. Durante las protestas de julio de 2021 en Cuba, las autoridades cortaron los servicios de internet y telefonía en toda la isla.
Contexto económico
La economía cubana se ha deteriorado significativamente en los últimos años. El país registró una inflación del 30 por ciento y una caída del PIB del 2 por ciento en 2023, según cifras citadas en el testimonio del CSIS. Cuba ha recibido aproximadamente 369 millones de dólares en financiamiento para el desarrollo por parte de China, aunque los analistas señalan que esto está muy por debajo de las necesidades financieras más amplias de la isla. Venezuela, históricamente el otro gran socio económico de Cuba, no ha podido sostener los niveles anteriores de apoyo en petróleo y recursos financieros.
A principios de 2025, la administración Trump cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Desde entonces, una presencia naval de Estados Unidos ha disuadido a los buques comerciales de descargar carga en puertos cubanos. La red eléctrica de Cuba ha sufrido múltiples apagones en toda la isla como consecuencia de la escasez de combustible.
Respuestas Recomendadas — Perspectivas de Expertos y Legisladores
En su testimonio ante el Congreso en mayo de 2025, Berg delineó varias recomendaciones para los responsables de política de Estados Unidos. Estas incluyeron sesiones informativas clasificadas para todos los miembros del Congreso sobre las operaciones SIGINT de China en Cuba; la desclasificación selectiva de imágenes satelitales para documentar públicamente las actividades chinas; y la articulación de líneas rojas claras —específicamente, que la instalación permanente de capacidades militares ofensivas o el estacionamiento de activos de combate del Ejército Popular de Liberación en Cuba constituiría una escalada significativa. Berg también recomendó que la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura de Estados Unidos (CISA) trabajara con empresas del sector privado que operan cerca de las áreas de cobertura SIGINT cubanas —incluidos los operadores de lanzamiento espacial en Cabo Cañaveral— para mejorar la seguridad de las comunicaciones.
Berg recomendó además que el Departamento de Estado de Estados Unidos se comunicara con países vecinos como Bahamas, República Dominicana y Jamaica, argumentando que la tecnología CDAA recopila señales de forma omnidireccional y representa riesgos potenciales de inteligencia para esas naciones también.























